Para Elisa – cuarta parte
Elisa quiso dejarle el café y el bizcocho y marcharse inmediatamente, pero el mendigo se incorporó y le hizo un sitio en el banco invitándole a que se sentara. Le pareció de mala educación no acceder y se sentó a cierta distancia de él. Tras cruzar algunas palabras, le alivió comprobar que no se encontraba […]
