El santuario – vigésimo novena parte
No le llevó más de un cuarto de hora hacer el equipaje. Se quedó mirando las escasas pertenencias que descansaban sobre la cama: una maleta, una bolsa de viaje y el maletín del portátil. Había llegado el momento de regresar a Madrid. Pospuso hasta el último momento el comunicárselo a Laura, pues no quería disgustarla. […]
